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Nuestro pequeño Ateneo...

CAMBIEMOS LAS COSAS...

Aqui os dejo un par de enlaces bastante interesentes. El primero es una encuesta propuesta por el diario digital "laRepublica.es", en la que podemos dar nuestra opinion acerca de cómo debe plantearse la renovación de la izquierda. En el otro enlace podeis firmar y dar vuestro apoyo a una reforma de la actual ley electoral "injusta y dudosamente constitucional". Os animo a participar, ya que vuestra opinion es tan valida como necesaria. Salud para todos!

http://www.larepublica.es/encuestas/laizquierda/

http://www1.izquierda-unida.es./leyelectoral.htm

¿ES JUSTA LA LEY D'HONT?

Ayer, el candidato a presidente de Gobierno por Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, intervino en un programa de debate en TVE. Durante el transcurso del mismo, un periodista sacó el tema de la Ley Dont. La ley Dont es el sistema de recuento y distribución de parlamentarios vigente en España.

Llamazares, sobre esta ley, comento que no es justa, ya que su partido necesita 4 veces los votos de PSOE o PP para obtener un escaño. Asi pues pongo un ejemplo simple para que observeis si es cierto o no. Sacad vuestras propias conclusiones.

Pongamos un ejemplo. Supongamos que hay 8 concejales en un pueblo. Se cuentan los votos y el resultado es:

PSOE: 800 votos.
PP: 700 votos.
IU: 300 votos
Verdes: 150 votos.

Ahora viene lo bueno. Se dividen cada uno de los recuentos por 1, por 2, por 3, por 4, etc… y consigue un concejal aquel que va teniendo mayores votos.

Partido               Votos         Votos / 1         Votos / 2          Votos / 3          Votos / 4

PSOE                  800               800                  400                  200                  100
PP                        700               700                  350                  175                  87
IU                         300               300                  150                  75                    37
VERDES             120               120                  60                     30                   15

La obtención de concejales sería.

PSOE, con 800 votos obtiene el primer concejal.
PP, con 700 votos consigue el segundo.

Ahora tenemos PSOE 400, PP 350 y IU 300.

PSOE, con 400, consigue otro concejal.
PP, con 350 consigue otro concejal.
IU con 300 consigue un concejal.

Ahora tenemos: PSOE 200, PP 175, IU 150, Verdes 120

PSOE, con 200 obtiene otro concejal,
PP, con 175 consigue otro concejal,
IU con 150 consigue otro concejal,

Así el recuento daría: PSOE: 3 concejales. PP: 3 concejales. IU: 2 concejales.

¿UNA TERCERA REPÚBLICA?

Este es un articúlo que escribio un estudiante (no se exactamente su nombre), en el que se nos da una visión particular de lo que significaria una tercera república. Disfrutadlo...

Sí, soy de izquierdas. Entre mis valores figuran todos los que compartimos los demócratas: libertad, igualdad, tolerancia, etc, etc, etc. Y como tal, demócrata y de izquierdas, me siento republicano, totalmente republicano, lo que no implica que todas las personas de izquierdas se sientan republicanas, o que cierre las puertas a la derecha.
Acepto que por la salida de la dictadura, durante la Transición, era necesaria la Monarquía, pese a que en mi opinión es una Institución caduca, que aboga por la diferencia pues convierte la igualdad en una utopía.
No nacemos todos iguales en España, no sólo por un enorme legado intolerante que ataca a inmigrantes, homosexuales, a las mujeres, etc, sino por la propia existencia de esta institución. No he vivido la Dictadura, ni la Transición, tan sólo los años de bonanza democrática en la que vivimos. Así, he nacido en una democracia plena, la española, que pese a sus carencias y anomalías, por ejemplo ETA, se comporta como tal, pues es capaz de crear ciudadanos, de desarrollar ideas políticas, de innovar, de renovarse.
La madurez democrática prácticamente se ha alcanzado pese a que ciertos individuos comparen la situación actual con la de la Segunda República y la Guerra Civil, lo que deja claro que para ellos España aún se rompe, claro está que los culpables son los “independentistas”, ellos, siempre son ellos...
Sí, soy de izquierdas. Me considero republicano. Pero mis valores antimonárquicos no nacen de un residuo republicano de la Segunda República. Mi Tercera República no nace de símbolos antiguos que sólo recuerdan a un pasado que no fue mejor. No necesito una bandera tricolor pero tampoco aceptaré una bandara con connotaciones tan negativas como la actual, ni un himno tan adulterado. Que venga alguien a decirme que cuando escucha el himno no siente unas innegables ganas de invocar al Caudillo (Franco, Franco, que tiene el...) En fin, tenemos al menos la clara convicción de que en el consenso del que nació la democracia actual todos cedieron, unos más que otros pero no había lugar para la radicalidad o el veto.
Mis valores republicanos nacen de una educación democrática basada en la igualdad y la libertad, en el respeto como fuente de respeto, los he desarrollado por mi propios conocimientos llegando a darse la situación de que en mi casa, soy el único republicano, pese a que siento que si no hay una transición a la República (lo que siento que sería el verdadero fin de la Transición iniciada en el setenta y cinco) es por la pasividad, la simple pasividad unida a la simpatía justificada que sentimos hacia el Juancar, quiero decir, Don Juan Carlos I, es que es tan campechano que lo siento hasta de la familia... Dejando el sarcasmo, se ha de ser sincero y aceptar y valorar la envergadura del proceso que inició pese a venir del franquismo, pese a estar impuesto, pese a ser impuesto a los españoles como jefe de estado. Y por ello lo valoro, pero no puedo aceptar la institución monárquica a la que pertenece pues ello atentaría contra muchos valores que defiendo, siendo el más importante el de la igualdad.
Sí, soy de izquierdas, republicano y federalista. De la propia Transición también nació el magnífico estado de las autonomías, que tan buen resultado ha dado. De esa forma se maquillaba el centralismo tradicionalmente unido a la derecha y también se maquillaba un federalismo, un tanto raquítico, pero que cumplía su misión. Pero no caigamos en la utopía: ni el estado federal era plausible entonces, debido al peso de un ejército “diestro” y “antiseparatista” unido a la fragilidad del proceso que se llevaba a cabo; ni es plausible ahora debido a las diferencias económicas que aún persisten entre los diferentes territorios.
Así, esta utópica Tercera República federal debería nacer de una igualdad entre las diferentes autonomías siendo solidarios y sacrificando parte de la bonanza propia para que otros puedan alcanzar un mismo desarrollo. De todos modos es necesaria una descentralización del estado para que se valoren realmente identidades culturales e históricas: lengua, símbolos, etc aunque se haga por el egoísmo de defender lo propio ya que parece que otros no lo van a hacer.
Pero siendo de izquierdas, republicano y federalista, también me considero un soñador. Caigo en el idealismo, como muchos otros, que sienten que podría se diferente, pero no soy de esos que crean partidos políticos dignísimos para mejorar su ciudad. En mi opinión, todos estos cambios utópicos y que se me antojan tan reales son los que deberíamos exigir a eso partidos “grandes”, esos partidos legitimados por el voto de la mayoría y que como tales hablan con la voz de la mayoría. Así, esa República vendrá sólo cuando se pregunte qué es lo que se quiere que sea España, sólo en ese momento y con el voto de la mayoría, que para eso estamos en una democracia.
Sí, todo esto está muy bien. Todo muy bonito, extremadamente fácil. Pero hablamos de una democracia donde la legitimidad es el pueblo, la ciudadanía, una ciudadanía cada vez más crítica con la política, síntoma de su madurez, pero, a su vez, se siente enormemente abandonada por una clase política que no debería existir, pues cualquier ciudadano, en democracia, debería ser capaz de hacer política, no ya gestión macroeconómica o militar que no nos podemos exigir tanto.
En fin, me quedaré con mis sueños de zurdo republicano. Sólo me queda contar la triste y macabra broma con la que salgo del paso cuando me asalta el idealismo, que no la melancolía (repito que nunca hubo un pasado mejor): en mi lecho de muerte y si no visto la Tercera República me volveré un intransigente, aunque sólo sea durante unos segundos caeré en la radicalidad, porque, creedme, escribo y defiendo todas estas ideas con suma moderación pues soy consciente de que no hablo con la voz de la mayoría.
Dejémoslo, pues, en un chiste, un par de risas sin chispa, un brillo idealista en los ojos y gritemos: ¡Larga vida al Rey!